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Viernes Obscuro

La casual coincidencia no existe como sorpresa ordinaria, no sin antes haber sido predeterminada con detalle. Calcule una cita con el destino y he llegado tarde. Entre eso y mi mal humor, coexistir como un ente normal se me dificultad. Admití el hecho de que los imposibles son mejor aceptarlos que pretender cambiarlos y diré que ahora la carga es un tanto menor, sin arreglar el hecho de mi letargo. El mundo se mueve como seduciéndome, pero no me alcanza y su belleza ni siquiera me toca, até entonces mi conciencia a una piedra grande, por si ésta quiere salir volando, algo de dignidad y escrúpulos se debe conservar para sobrevivir moderadamente y eso intento, aunque vale la pena aclarar que la mayor parte de ellos son un fracaso. Estoy más pesimista que de costumbre, que es probable que me arrugue rápido de tanta amargura interna, por suerte no creo estar viva para ver ello. Es viernes y los neandertales andan alborotados, tengo hambre pero igual los vomitaría en la cara, solo pa...

Catarsis (Parte 1)

  Salí caminando despacio por sí acaso cambiaba de opinión y volvía a lugar donde estaba. Caminé en medio de las personas que corren porque caían un par de gotas de agua fría y áspera, el desespero que llevaba por dentro me permitía dar pasos cortos y mirar en un ángulo de 45° grados; la nada. Me hice bajo el cielo, mientras todos se arrumazaban en la parada del auto-bus.  Esperaba con ansías la lluvia, solo porque así sabría que el cielo era el que lloraba y no yo. Hice un monologo corto por sí tenía ánimos de llegar a escribir algo lógico en este espacio vacío de personas que se atarugan los días de cosas superficiales, mientras yo me voy perdiendo un poco más. Los viernes como este solo quiero estar conmigo, por si acaso la muerte llega, no haya a quien decir adiós. Miré los arboles frente a mí, están tan viejos que desearía que su muerte fuera menos tormentosas. Miro hacía un lado y espero ver llegar a un personaje imaginario que aún no sé hace real. Mi ...

Lo que se escucha

Se escucha sobre el horizonte un horror con sabor al sudor de un perdedor. Se escucha una convicción que se repite como frase singular, como un anhelo con el que se puede soñar. Lo que se escucha se parece un poco a lo que creí. Y creía en las verdades que no se dicen, pero se suponen. En que las cosas cambian y las personas cada día se hacen mejor. Creí que creía en algo especial. Sonreía entonces por costumbre y sin perder la intención. Se escucha sobre mi hombro el susurro de palabras en lenguas que no logro reconocer. El palpitar se volvió antónimo y confuso. Se escucha la fe de los que creen. Se repiten una y otra vez. Se convencen a sí mismos de una verdad. Se escucha sin afán los pasos de un sujeto que no va a ningún lugar. Se siente el vaso medio lleno. Se ahoga en la miseria de su reconocida ilustración. Se alagan a ellos mismos por su magnífica capacidad.  Lo que se escucha se parece mucho a un cuento de fantasía y no ...

Cátedra de mentiras.

Si fuera yo quien hiciera poesía a la luna, entonces escribiría un par de mentiras para que ella nunca se fuera de mi lado. Saben que ya no escribo por respeto. Ya no sueño por obediencia. Ya no quiero por humildad. Ya no extraño por costumbre. Solo estoy aquí, sin estar en un solo instante. Como el alma presa de un cuerpo, con la breve esperanza de que realmente existe dicha esencia dentro de mí, que habla en medio del bostezo y sonríe después parpadear. Magia le llaman, niñez le puse a mi alma, solo porque así nunca olvidaría lo que significa.  A ella siempre le escribo y es ella que escribe por mí. Susurra con voz de infante lo que la luna le cuenta y yo que ya ni la miro no comprendo lo que dice. El amor es cuestión de uno solo, aunque uno siempre se enamore de otro. Por decencia ya no miento, por costumbre ya no quiero, por decisión ya no creo y un mar de sandeces que se cubren con mi ropa gris. Y es que las personas creen conocerte por lo que dices, por...

Pluma y papel.

Me levante como leyendo uno de mis cuentos, no hacía historia, la historia me hacía a mi. Tres puntos suspensivos y la nostalgia como un volcán en mi garganta que espera la hora para hacer erupción. Una coma y respire profundamente, Como cohetes en guerra las lágrimas cayeron sobre mis mejillas. Tengo las manos empuñadas con ideas y fuerzas que no tengo. Un punto seguido, entro a la ducha y me despojo de la mala noche, de las pésimas noticias, de los recuerdos y el olvido que no existe. Dos puntos y una coma, salgo a la calle,  veo el sol caer en mi espalda, camino sin afán, despierta y cansada. Soy una historia que no sé donde empezó. En la página inicial mancharon con tinta mi esperanzas. Mi autor arrugó el papel y lo lanzó a la basura, Fue un fracaso al primer intento. Después de la tormenta me recogió del suelo y me tendió sobre su escritorio para formar en verso, letras que hicieron vida en mi. No sé porque regresó por mi, ni que trama. Adorn...

Anti-sonata.

Tres colores opacos, y sus labios que no saben a miel. Tres noches en vela, y su sonrisa que no tiene secuela. Tres años perdidos, y él que me mira con pasión. Tres mentiras más y seré la misma, torpe y sin reparación. Que conflicto es escribir en verso, y coincidir en esto con algún esfuerzo. No sabía por donde empezar y comencé casi en el final. Estoy descompuesta, como los carros viejos y esta situación sí que apesta. Tres tornillos debieron zafarse de mi, así podría explicar lo bajo que caí. Pensé que escribir sería fácil siempre, pero está noche nada es como antes. tengo los dedos de gigantes. absurdos y errantes. El tiempo se hizo mi enemigo, emotivo y conflictivo. Ha causado un invierno repentino. Las noches que fueron de la luna aquella parecen una mañana sin estrellas. El sol me mira de reojo, creo que ha desquitado todo su enojo. Y estoy aquí. Con la cabeza confundida. Sin remedio, sin medida. Como ...

Soledad

Caminó frente al espejo, fijó sus ojos directamente en el rostro que veía frente a ella. Un gesto de resignación, como una primera idea lo suficiente buena para realizar-la. La soledad fue la palabra que pronuncio su boca, es buena cuando la elijes y no cuando es tu única opción. Hace un par de meses que tomó decisiones no basadas en emociones, pero son ellas las que sienten el vacío de su ausencia. No puede hacer una historia más sobre él, porque ya no conoce de quien habla, todo se convirtió en una idea, ya sabes que todos los días nos hacemos ideas distintas. Salió de verle y se tomó un café con su amargura, le echó azúcar a sus miedos y aún no se han endulzado sus días, debe ser que las horas se volvieron bloques de hielo que se derritieron mientras esperaba. Se tropezó con algunas suposiciones y lloró sin lágrimas frente al viento. Le contó acerca de sus planes, sabe que está lista para su viajes con ella y sin nadie que la contemple. La soledad pronuncia...