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Entre historias.

Caminé bajo la ciudad del sol, sin sol. Con estos días indecisos que aumentan la sequía. Amanece y el calor te arropa de pies a cabeza,  sales de la ducha y estas automáticamente cubierto de mugre. ¡Mugre! me han llamado varias personas, que sin lugar a duda he querido mucho. Entre esta historia y otras coincidencias, he vivido momentos cruzados e inesperados. Lo inesperado a veces en bueno, entre ello está él, ella, piedras, sonrisas, lágrimas, vida. ¡Vaya vida! le debo a todos un poco de ella, pero cuando escribo y escribir me cuesta, pienso detalladamente los giros que he tenido en los últimos 4 años, no recuerdo ni un tercio del resto mi autómata vida.  Soy pasajera y libre, sobre todo ello de la libertad; aplica en mi desaplicada vida. La insensatez también me acompaña, a veces menos humana, a veces un tanto sensible e irritable. Aún no encuentro alguien como yo. Y por aclarar, no es cuestión de narcisismo, es más un patética necesidad de que...

Ser tu mismo

Camino dejando huellas sobre la arena húmeda, bajo el sol ardiente. Cerca de una mirada gris, unos ojos cafés, unos extraños conocidos, dos viejos amigos. Soy yo, siendo la misma de siempre; absurdamente distraída. Casualmente jodida, abatida, con la existencia racional y un poco de mi patética personalidad, nunca aprendí a ser alguien más. Camino al lado del mar, Pasos que no avanzan, sonrisas que me abarcan y una paranoica realidad. Las olas chocan sobre las piedras. Mis brazos se erizan. Camina mi mente, mi cuerpo intacto. Actos que no llegan, acciones que no realizo, todo es poesía; vana y tonta poesía. No soy más que historias que no riman, no soy mas que relatos cortos, no soy aquello, soy sólo yo. No basta y me basta después. Todo es resignación, respeto y aceptación. Somos un plano hecho a lápiz. Pulido con lágrimas, esfuerzo e insomnio. Ser tu mismo, aunque a nadie le importe, aú...

Caprichos

El la era dos en una ; Una persona de día y una extraña en las noches. Se enamoraba de la luna y los hombres la admiraban como ninguna. Era poesía estratégica, Te hacía un universo social. Le hablabas de locura, Y su presencia, te llenaba de lujuria. Salió en la noche, Vestida de derroche. Miro en la pared el único refrán. "Encuentra lo que amas y deja que te mate" Suspiro lento, mientras llenaba su mente de recuerdos. Tenía un corazón extinto. Mucha magia y pocos caminos. Sonreía sin cesar, con la ansía de un niño inmortal. Él era un fanático, inseguro y pretencioso, con una mirada de oro, No tenían color sus zapatos, pero sus huellas eran eternas, como una cicatriz. Se desconocían así mismos, Se reconocían bajo el huracán de las letras, la música, la tierra y la ironía. Ella era una en dos. Él la conoció de día y se enamoró. Él la...

Humanidad 1.0

Contener un universo dentro de nosotros. Y violar nuestros derechos por placer. Fingir y sobrevivir a la soberanía del otro. Con la certeza absurda de que vendrá algo maravilloso. He visto hombres vestirse de vergüenza, con desaliño y sustancias en la cabeza. Los he visto arrodillarse suplicando ser inyectados por su miseria. Ser consumidos por su miedos. Devorado por sus decisiones. Ser conscientes de lo ilógico y permanecer inmutables. Que grande es el desconsuelo que me arropa. La realidad que me opera. Y las circunstancia que me despiertan. Están cansados mis ojos de lo imposible, de las noches en vela. Del fin que justifica los medios. Todo no es mas que basura, una falsa imagen para sostener el egoísmo y la cálida organización humana, bajo el sistema en en que estamos obligados a vivir. Que trágicos se ven los días, cuando el invierno esta dentro de mí. Estamos extasiados de lo admirable. Cegados de lo intangib...

Procesos sin fin

Y traerlo a mi recuerdo,  como si hubiera sido ayer. El mirarlo a los ojos llenos de mentiras, mientras me besaba la boca. Me besó con fuerza, con pasión y delirio. Debí saber que me utilizaba, que estaba perdido y en mi labios no iba a encontrarse. El corazón se ofusca y siento vergüenza. Disgusto y cansancio.  Extraño a ese extraño que no existe, que no vale, que no está.  La nostalgia me invade, como en tantos domingos, no sé dejarlo ir, no le permití  quedarse. No merecía un lugar, me había cambiado hasta la forma de respirar. Y no pude perdonarle que todo lo dejara al azar. Respiro pausadamente, Suspiro desde adentro. ¿Cómo pudo mentirme con tanto acierto? Cuando en sus ojos no había otro centro. ¿Cómo pudo mancharme así? Y aún sentir un universo dentro de mí. ¿Cómo olvidar?  Con su memoria atravesada, justo en la mitad. 

Días de ideas.

Días de ideas. Días domingos. Días sin memoria. Alisto la maleta, mientras evito el dolor en mi boca. La vida se construye de ideas, me siento sujeta y creo que me he mentido continuamente los últimos días.  He considerado amor a un sujeto ideal sin sentido, que creo mi cerebro. No quiero tenerlo lejos, pero no quiero ofrecerle un amor social, real y de obligaciones basada en compromisos. Parece que yo soy ese tipo de persona que no sabe lo que quiere, que quiere todo, pero cuando lo tiene, solo quiere verlo ahí sin hacer nada para mantenerlo. Días de ideas, ya saben, para vivir los momentos. Porque los momentos hacen magia, la rutina agota y yo ya estoy cansada. Días domingos, días sin memoria. Tu me olvidas, yo te olvido y dejo de inventarte.

Retratos de él

El camino a casa desde la ventana del bus, no es más que un recorrido sobre los retratos que lo dibujan a él. El sur huele a sus palabras, sabe a sus abrazos, se siente en las heridas y el olvido. No hay nostalgia, hay estrellas, hay recuerdos, sonrisas con los ojos cerrados. Está el puente amarillo iluminado con luz incandescente, las calles repletas de edificios, los mercados, el sonido de la noche golpeando sobre el césped. Respiro y el tiempo se detiene en el silencio de mis pensamientos, se contrae en mi mente, se dibuja el retrato de sus ojos cansados, el resplandor de las luciérnagas y el celular que no deja de vibrar. Cómo aprendimos a dejarnos, cómo logramos herirnos sin precaución y quedarnos con retratos sobre una pared que ya no tiene honor, vos allá si mí y yo acá cansada y sin vos.