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La no celebración de cumpleaños

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Era miércoles y mi día preferido de la semana, cumplía quizás 8 años, no puedo recordar con exactitud mi edad pero si el color de mi ropa; mi madre me había comprado un shorts azul con amarillo, tal vez era un bobito. Aún tenía mis rizos de oro; ese cabello crespo abundante que colgaba por mi rostro, salí a la cuadra a reunirme con mis amigas que siempre han sido mayor que yo, eran las cuatro de la tarde, no sentamos en el árbol que ha guardado los mejores secretos de nuestra infancia; juntas compartiendo sonrisas que se fueron borrando, desvaneciendo, fingiendo... Hasta ser irreales. Me gustaban los miércoles porque pasaban cosas buenas, odiaba los jueves porque eran su antítesis; ahora odio más que días, odio fechas específicas, con un odio que no es tan profundo, que no pesa tanto, ni carcome el alma sólo la apesta de emociones encontradas. Después de ese cumpleaños, no recuerdo otro en el que me sintiera tan plena, tan inocente e ingenua.  Estábamos...

Episodio V sin ti.

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Deslizarme por la agonía permanente de tu recuerdo. Desvanecerme entre la nostalgia gris de tu ausencia. ¡Necesitaba escribirte! ¡Necesitaba inventarte! ¡Re-dibujarte! Estaba perdida,  ¡Perdida como la noche en medio de las montañas antes del amanecer! Buscaba epifanías al borde la cama,  pero dormía y tenía pesadillas, despertaba sin ti. ¡Despertaba con ganas de ti! Desfigurarse el alma con anhelos. Distorsionar la realidad con fantasías. Suplicar al viento. Clamar sin prisa. Llorar ¡Llorar sin lágrimas! Fragmentarse el corazón. Besar la auto compasión. Fingir la redención. Asesinar cada milímetro de dolor.

Una pintura sobre el agua.

Describir en un verso la belleza reflejada en un charco de agua de lluvia, idealizar un mundo paralelo, uno diferente a este. Enfocar la mirada y hundirse en el, perderse, salvarse, revivir y dejarse ir; sin aferrarse a un pasado que se ha ido.  Dibujar con lo dedos y deformar una idea; confundir, refrenar, interferir, dejar sanar. Me senté en el andén de una calle cualquiera, junto a un poco de agua estancada. Llovió la noche anterior. Miré, miré minuciosamente como cada árbol se reflejaba, con tanto detalle que no podía recordar cual era el que estaba a mi costado. Podía llover, pero cada gota que salía de mí, era una órbita que deformaba mi paisaje. La tristeza estaba saciada de asombro, me costaba mantener aquel día soleado, temía pasar por ese mismo lugar y no poder sucumbir mi mente más que a un montón de cemento pero sabía que ni a eso debía aferrarme, el tiempo pasa y las heridas aunque no sanan, se cambian por otras, el agua aunque se seque, volverá a caer....

Escribir, porque eso aparentemente, lo hago bien.

Entro en la habitación, es un pequeño agujero, lleno de objetos sin sentido; Una cama, un televisor y yo. Adiós zapatos, se cierra la puerta y bienvenidos a la realidad. Me desnudo, la ropa suele estorbar cuando estas en tu lugar de confort.  Prendo el computador, llevo meses sin escribir en forma, las letras han estado un poco atrancadas entre tantas pérdidas, bañadas de tristezas, de desilusión, me ha hecho caracha en el corazón, este aunque parece de hielo aún duele. Hoy se levantó un poco quebrado, los ojos no retienen las lágrimas, es como si salieran por arte de magia, el pecho están  inflamado, respirar es bastante difícil, aunque se mantiene fuerte como una roca, sin estar sano.  Decidí escribir para cortar dos historias, esperando que las lágrimas se sequen o mis ojos decidan dejarme dormir. 1. Tenía seis años, cuando mi tío regresó de Norteamérica a comprar un casa, me llevó al mar y celebré mis siete años, comiendo helado de mora en "ventolini". Cu...

Pretérito pretexto

Difuso y confuso lo miro, a través de la hendija de la puerta de madera que está cerrada. ¡Está cerrada la puerta de madera! ¡Debo estar imaginándolo! ¡Debo estar inventándolo! Pero no. El sujeto existe y está; así en carne y hueso, más hueso que carne, como es notorio. Es cuestión de percepciones y él tiene su propia forma de ver las situaciones; me dijo que era un escéptico, además de estricto, tenía la facilidad para pelear con el mundo, sin que este se diera cuenta. ¡Vaya sujeto! Obsesivo hasta el pelo, medicado hasta las células. Sin pasar de la hipérbole a la metáfora, no lo conozco a detalle, no puedo definirlo es tres palabras, quizás en medio párrafo obtenga un poco de él. ¡Ideas! O un par de suposiciones si le bajamos a la emoción y lo vemos con más profesionalismo. Estaba sentada con él hablando, cuando me sucumbe a su historia, parecía ser buena, más que buena interesante, o era cuestión de cómo lo narraba. Podría imaginarlo refunfuñar como un hombre de la ter...

Antítesis

Dejo caer mi cuerpo al agua, flotando sobre la piscina de una desconocida, me sumerjo y el sonido retumba a ritmos diferentes. Sonrió de oreja a oreja mientras observo el obscuro cielo que se dibuja en medio las curvas de los edificios. ¡Vaya paisaje miran mis ojos! disfruta mi alma. Me hago imprecisa, ¡voy! ¡vuelvo!  ¡aparezco!. Olvido y recuerdo, mientras se forman sonrisas de hielo. Salgo de agua; bailo sin sabor, me desintegro en el alcohol. ¡Una copa más! Necesito asesinar mi realidad. Las coordenadas no van al norte, mi corazón ha vuelto a fallar. Subo al siguiente piso, todos bailan con sus máscaras singulares, que pretenden ser personas peculiares, pero no dejan de ser más que simples mortales. Me hago invisible, opto por ser ausente, en un estadio de presentes. Soy, pero no siento, no quiero, no puedo; bajo otra vez, me miran sus ojos cafés. Hace frío y estoy caliente, Tengo un corazón valiente. L...

Ritmo Cardíaco

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Entró en la habitación, la luz sigue encendida, la cama distendida, la ventana abierta, todo está igual, sólo no está él. El vaso de agua esta intacto, el reloj marcaba las 8:00 AM. Se le eriza la piel y se le escucha sollozar.  No ves lo que siente, hasta que lo sientes. El ser humano cansado de andar solo, se ha enlazado una y otra vez, con relaciones estrechas que hacen parte de su rutina.  El apego causa dolores físicos y no existe forma de evitarlos. Nos hemos quedado sedientos a mitad del camino, ansiosos de un complemento, que suele devorarnos las emociones lentamente. Cae sobre el piso de rodillas y llora, sofocada, respira con el corazón a millón. Se detiene inhala aire y trata de contener eso que le brota del alma, pero no lo consigue y rompe en llanto, mira el suelo, mira el techo casi suplicándole a un extraño que no se ve, que le devuelva esa parte de vida que le quitó.  No puede hacerse a la idea de perder, lo que nunca le perteneci...