Entradas

Nosotros mismos

Imagen
Para escuchar mientras lees. Hace un tiempo que el amor entró en mi vida, como quien entra en su casa y se sienta en su mesa y pone los pies sobre la silla del frente, mientras ve la televisión, muerto de risa. Hace un tiempo que ceno con él todos los días, no me canso de mirarlo, no me canso de creer que es real, que esta conmigo . Hace un tiempo que empecé a creer en el amor, como fiel admiradora del color rosa y de las mariposas espontaneas, que hacen fiesta en el estomago. Hace un par de meses que empezó a gustarme esta revolución emocional que te hace incomodar, que te hace feliz e incomprensivo; un idiota, un masoquista, un iluso, pero sobre todo un incrédulo cuando eres inconcluso, como yo. Quería hablarte de nosotros; porque a estas horas de las noches ya no somos los mismos, porque después de días de cansancio y peleas vacías, estamos agotados del amor que sentimos y no vivimos, de los rompimientos del alma constante y de las faltantes de atención por las que ...

Un vaso de agua, por favor.

No deseo el sabor dulce de un jugo natural, ni el sabor refrescante de una bebida artificial; Un vaso de agua, por favor, algo para pasar este dolor. ¿De dónde nace el dolor? ¿Dónde da a luz? ¿Quién lo concibe? Después de muchas mentiras a nosotros mismos, hoy quiero ser terriblemente sincera, pesimista, realista y con suerte, estar equivocada.  El dolor se ha hecho una particularidad innecesaria en las costumbres que se sientan en mi mesa imaginaria. Estaba lista para confrontar sus dilemas y me he sentado a preguntarle cómo se siente; me sorprendió saber que estaba cansado de hacerme padecer tantas cosas, me suplicó que me detuviera ahora y soltara las cuerdas que arrastraba con mi alma. Entre sollozos me explicó cuanto le duele, el dolor que paso con vasos de agua infinita, solo para no quedarme ahogada en instantes de la divina existencia.  Es el último día del año y no quiero mentirme más. Estoy cansada hasta las entrañas de luchar. Destruida hasta los ...

De la puerta hacia adentro.

De la puerta hacia adentro la oscuridad es inmensa, particularmente eterna.  De la puerta hacia adentro el silencio es realmente cegador.  De la puerta hacia adentro nada brilla, nada sueña, nada calla. De la puerta hacia adentro, en el primer paso la soledad te acompaña .  De la puerta hacia adentro, te voy a contar una historia, una crónica o casualmente un anécdota; Voy a contarles sobre mi primera vez y porque tuve la suerte de embarrarla lo suficiente, para saber que no existiría una segunda. La mayoría de personas, creen que en la vida uno viene aprendido, o que simplemente el aprendizaje será tan sencillo como comprar una sombrilla, olvidan que cuando aprendimos a caminar, nos golpeamos una y otra vez, nos sostuvimos de todo aquello que reconocimos como seguro y poco a poco fuimos capaces de dar pasos firmes, caminamos como cangrejos y al crecer establecimos nuestro propio estilo. Tomó tiempo, acaparó miedos, borró sonrisas, pero éramos niños...

Antecedentes sin memoria

Todo pasa repetí en voz baja, pero bastante fuerte para que mi cabeza lo escuchara. Es mejor si se lo graba. Si el eco lo repite y las repeticiones me golpean fuerte. Es más fácil si esta convencido de ello y deja de buscar detalles que no existen.  Detalles extrañamente casuales. Casualidades que entre nosotros ya no van.  Nosotros que fuimos un universo perfecto. Perfecto entre los defectos del otro. Otro que ya no reconozco. Y vi que el cielo era demasiado azul Y las nubes demasiado blancas.  No miré la Luna. Pero seguro ella me estaba viendo. A veces olvido lo grande que es. A veces olvido más cosas de las que recuerdo. A veces recuerdo lo que quiero olvidar. Ya sé, nos pasa a todos. Son momentos de debilidad o de fortaleza.  Son Momentos de Luz. Tanto que nos funden.  Ya llegó la hora. Solté las ideas y estiré la boca. Me resigné. Quizás el destino quiere pilotear mi vida.  Supuse. Recogí los hombros. Que más da. Si la vida...

Ellos nos han estado mintiendo.

Imagen
Desperté y no pude ver el mundo igual. Creo que fue porque descubrí un par de mentiras que no pensé que existían. Ellos nos han estado mintiendo, nos mienten y se ríen, nos mientes y se creen sus propias mentiras.  Cuando te dicen que no le hables a los desconocidos, que los seres humanos quieren ser tratados con desprecio; nos mienten, las personas queremos dar un sonrisa y recibir otra de vuelta. Cuando te montas en el transporte público y tu rostro no tiene el ceño fruncido aunque estas muriendo de calor, sino que sonríes, contagias al otro, la linea recta de su boca no puede mantenerse firme, desea ser una curva y soltar el aíre que contiene retenido por el estrés que habita la cabeza.  Ellos nos han estado mintiendo. Nos dijeron que la felicidad era una fantasía que solo podíamos imaginar, recrearlo como una realidad en nuestras mentes; Nos mienten la felicidad son dulces pequeños que reparten en cualquier parte del mundo, que nos regalan las personas más...